Para Platón, el alma es todo lo que está en condiciones de moverse por sí mismo. Hay detrás de esta definición una disquisición metafísica muy compleja. Todo lo que es material y corporal no puede moverse por sí mismo. Es movido por otro, ya sea otra fuerza material en una reacción en cadena o ya sea una substancia inmaterial responsable de su movimiento. Y esta substancia es el alma.
Los griegos la llamaban Psiqué y los latinos Anima, que quiere decir viento o soplo vital. Este soplo vital es un principio que da vida a todas las cosas y está presente en todos los seres animados.
No solamente el hombre tiene alma sino también los animales.
Para Platón había tres tipos de alma, con tres sedes diferentes: un alma racional con sede en el cerebro; un alma pasional que habita en el corazón, y un alma instintiva que se halla en el vientre.
Esta alma se libera del cuerpo con la muerte y sigue el ciclo de la metempsicosis.
Acorde a nuestro filósofo, el alma anhela la verdad y la belleza y desea reencontrarse con estas ideas. En síntesis, desea elevarse. En cambio, el cuerpo es fuente de imperfecciones y preocupaciones. Esta noción Platón la plasmaría en el mito del carro alado
"Nuestra filosofía es celeste y no terrestre. Sólo podremos acceder a ella con pureza de corazón"
miércoles, 22 de enero de 2020
Explicación del Mito de la Caverna de la República de Platón
Una vez que el lector haya leído el capítulo VII de la República, trascendental en la historia de la filosofía, podríamos analizar las principales ideas que subyacen al relato.
La caverna, en primer lugar, representa al mundo, este mundo. Los esclavos que allí están encadenados somos nosotros. Las cadenas son la ignorancia y las pasiones serviles. Las imágenes que se proyectan en la caverna son las percepciones de nuestros sentidos. Lo que le ocurre al esclavo fuera de la caverna es lo que le ocurre al filósofo cuando busca la verdad. El mundo de fuera es el mundo de las ideas inteligibles. El sol que ilumina ese mundo es la idea del Bien Supremo, que guía al conocimiento de la verdad. El retorno del esclavo a la caverna es el deber que siente todo filósofo de compartir con la sociedad el fruto de la sabiduría. Su incapacidad de adaptación a la oscura caverna es el destino del filósofo en este mundo. La burla de los demás esclavos es lo que le espera al sabio, y su recompensa por decir la verdad es el desprecio, y a veces, la muerte.
La caverna, en primer lugar, representa al mundo, este mundo. Los esclavos que allí están encadenados somos nosotros. Las cadenas son la ignorancia y las pasiones serviles. Las imágenes que se proyectan en la caverna son las percepciones de nuestros sentidos. Lo que le ocurre al esclavo fuera de la caverna es lo que le ocurre al filósofo cuando busca la verdad. El mundo de fuera es el mundo de las ideas inteligibles. El sol que ilumina ese mundo es la idea del Bien Supremo, que guía al conocimiento de la verdad. El retorno del esclavo a la caverna es el deber que siente todo filósofo de compartir con la sociedad el fruto de la sabiduría. Su incapacidad de adaptación a la oscura caverna es el destino del filósofo en este mundo. La burla de los demás esclavos es lo que le espera al sabio, y su recompensa por decir la verdad es el desprecio, y a veces, la muerte.
lunes, 20 de enero de 2020
El Desprecio del cuerpo en Platón
A continuación, una cita del filósofo donde da su punto de vista en relación con el cuerpo, entendido como un obstáculo para obtener el conocimiento. La cita está extraída del Fedón.
Todo esto –dijo– hará que los que practican con seriedad la filosofía se vean abocados a una creencia como la siguiente: "Parece haber un atajo que nos lleve a esta conclusión en nuestra búsqueda intelectual: mientras poseamos un cuerpo y esté nuestra alma mezclada con semejante mal, nunca alcanzaremos plenamente el objeto de nuestro deseo. El objeto que deseamos es la verdad. La necesaria alimentación del cuerpo nos procura un sinfín de preocupaciones. Y si cae enfermo, nos resulta un obstáculo en nuestro intento de alcanzar la verdad. El cuerpo nos llena de deseos, apetencias, temores y toda suerte de fantasías y locuras, con el resultado de que efectivamente pone fin a todos nuestros pensamientos sobre cualquier cosa. El cuerpo y sus deseos son la causa de guerras, insurrecciones y batallas: todas las guerras han surgido por la adquisición de riquezas, y es el cuerpo quien nos impele a buscar las riquezas; somos unos esclavos a su servicio. Engolfados en tales preocupaciones, no tenemos tiempo para la filosofía. Y lo peor de todo es que si tenemos la suerte de conseguir que nos quede algún tiempo libre para dedicarlo a algún tipo de investigación, el cuerpo nos interrumpe constantemente en nuestras investigaciones, molestándonos con inoportunas distracciones, impidiendo que obtengamos una clara visión de la verdad. Realmente debemos tener bien claro que si hemos de conseguir un conocimiento exacto de cualquier cosa, debemos liberarnos del cuerpo y contemplar las cosas sólo con el alma."
La Catarsis (Katharsis) Platónica
La catarsis, o purificación, es algo que el fílósofo debe realizar, según Platón, para llegar al conocimiento de la verdad pura, la belleza pura y la bondad pura. Los sentidos del cuerpo, siguiendo esta vía, son obstáculos para la razón. La verdad no se halla en el mundo de la experiencia sensible. Las miserias del cuerpo nos distraen. El placer y el dolor son clavos que nos atan a una realidad deformada. El camino de la filosofía pasa por la purificación con respecto a las cosas del cuerpo.
En el Fedón, se dice lo siguiente:
En el Fedón, se dice lo siguiente:
"¿Cuándo alcanza el alma la verdad? cuando emprende una investigación tal que involucra al cuerpo se verá conducida manifiestamente por él al error.
–Es cierto lo que dices. –¿Será mediante el pensamiento –si ello le es posible de alguna manera– como obtendrá una clara visión de la realidad?–Sí.–Y pensará tanto mejor cuando esté libre de tales distracciones como son el oído, la vista, el dolor y el placer; cuando diga adiós al cuerpo y, en la medida de lo posible, se aparte lejos de él, evitando en cuanto pueda todo contacto, toda asociación con el cuerpo para alcanzar así la realidad."
La Anamnesis Platónica
Se refiere a la teoría de la Reminiscencia, donde conocer es recordar. Está estrechamente ligada a la idea de la metempsicosis, la transmigración de las almas. Platón fundamenta esta idea por medio del hecho de que algunas cosas parecen ser aprendidas sin instrucción, lo cual se ve en el experimento llevado a cabo por Sócrates con el esclavo en el Menón.
En el Fedón se dice lo siguiente:
En el Fedón se dice lo siguiente:
"Y también resulta (salvo que, una vez en posesión de estos conocimientos, no nos encontremos luego, a cada sucesivo renacer nuestro, en la condición de haberlas olvidado), que precisamente en nuestro perenne renacer no cesamos nunca de saber, y conservamos este saber por toda la vida. Porque el saber es esto: adquirido un conocimiento, conservarlo y no haberla olvidado. ¿No es esto, Oh Simmias, lo que llamamos olvido, pérdida de conocimiento?"
jueves, 16 de enero de 2020
La Reencarnación en Platón
Más
concretamente la metempsicosis, es una doctrina que Platón expresa tanto en el
Fedón como en La República, que hace referencia a la transmigración de las
almas. Muchos pueblos de la tierra creían, y aún creen en la reencarnación. Es
una creencia que comparte tanto el hinduismo como el budismo. En la antigua
Grecia, vemos que la primera manifestación de esta doctrina es expresada por el
culto órfico, y posteriormente, por Pitágoras y su escuela.
En el
orfismo se sostiene la tesis de que todo individuo posee un alma (fuente de
vida), cuya característica es la de la inmortalidad. Esta alma es anterior al
nacimiento y es perdurable más allá de la muerte. Posteriormente, existiría un
debate sobre si el alma es una sustancia material o espiritual, si es algo
diferente en cada individuo, o si es más bien una especie de aliento compartido
entre todas las criaturas. Cada una de estas posturas tendría sus propios
adeptos.
Platón
absorbería esta creencia (la de la metempsicosis) probablemente de sus
contactos con la escuela pitagórica. Esta creencia le permitiría sostener que
el origen del conocimiento es una pura reminiscencia de vidas anteriores y de
las visiones del alma en el hiperuranio. También serviría para dar sustento a
sus nociones de justicia y castigo ultraterreno expuestos en la República.
En el Fedón,
dice lo siguiente:
“Consideremos, pues, si las almas de los muertos existen en el Hades o no. Recordamos el antiguo relato: Las almas van de este mundo allá, luego regresan de nuevo acá, volviendo a nacer de los muertos. Y si ello es realmente cierto, si de los muertos renacen los vivos, entonces nuestras almas existirían allí, ¿o no? Nada puede volver a nacer a partir de lo que no existe.”
martes, 14 de enero de 2020
Conocer es Recordar. Sobre la Reminiscencia Platónica
Una de las
cuestiones básicas de la gnoseología platónica es la teoría de la anamnesis o
de la reminiscencia. Ante el planteamiento sobre la posibilidad del
conocimiento o de la adquisición de los conceptos generales, sostiene el
filósofo que el concepto no nace de la experiencia sensible, sino que el alma
recuerda las cosas en su existencia ultraterrena antes de reencarnarse. Vemos
aquí la influencia del pitagorismo en la filosofía platónica. Sabemos que
Platón tuvo contacto con Arquitas de Tarento, quien fue un notable
representante de la escuela pitagórica. También podríamos mencionar que el
Timeo de Platón contiene bastante influencia pitagórica.
A
continuación, una cita del Menón:
“Dicen que el alma humana es inmortal: En un determinado momento abandona la vida, que es lo que llama morir, y en otro momento vuelve a renacer, pero que nunca se somete a aniquilación… y así, dado que el alma es inmortal y ha nacido varias veces ha contemplado todas las cosas que hay (tanto aquí como en el Hades) y no hay nada que no haya aprendido. No es nada extraño, pues que posea la capacidad de recordar todo lo que aprendió con anterioridad sobre la virtud y sobre lo demás. Toda la naturaleza es afín. El alma lo ha aprendido todo: No hay razón pues, para que al recordar una sola cosa – habiéndola aprendido, según dicen los demás hombres – no sea capaz de encontrar cualquier otra cosa, con tal de que la búsqueda se lleve a cabo de manera decidida y pugnaz. La investigación y el aprendizaje no son más que recuerdo.”
También el
Fedón trata en una parte sobre la reminiscencia, donde encontramos este
fragmento:
“Si, por lo tanto, es verdad que nosotros, adquirido este conocimiento antes de nacer, lo hemos llevado con nosotros naciendo, querrá decir que antes de nacer y apenas nacidos conocíamos ya no sólo lo igual y, por tanto, lo mayor y lo menor, sino también todas las otras ideas; porque ahora no estamos razonando sólo acerca de lo igual, sino que también de lo bello en sí, de lo bueno en sí, de lo justo en sí y de lo virtuoso y, en definitiva, como decía, de todo aquello a lo que, en nuestro disputar, ya sea interrogando o sea respondiendo, ponemos este sello, que es en sí. De donde resulta necesariamente que, antes de nacer, debemos haber tenido conocimiento de todas estas ideas.”
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