Todo esto –dijo– hará que los que practican con seriedad la filosofía se vean abocados a una creencia como la siguiente: "Parece haber un atajo que nos lleve a esta conclusión en nuestra búsqueda intelectual: mientras poseamos un cuerpo y esté nuestra alma mezclada con semejante mal, nunca alcanzaremos plenamente el objeto de nuestro deseo. El objeto que deseamos es la verdad. La necesaria alimentación del cuerpo nos procura un sinfín de preocupaciones. Y si cae enfermo, nos resulta un obstáculo en nuestro intento de alcanzar la verdad. El cuerpo nos llena de deseos, apetencias, temores y toda suerte de fantasías y locuras, con el resultado de que efectivamente pone fin a todos nuestros pensamientos sobre cualquier cosa. El cuerpo y sus deseos son la causa de guerras, insurrecciones y batallas: todas las guerras han surgido por la adquisición de riquezas, y es el cuerpo quien nos impele a buscar las riquezas; somos unos esclavos a su servicio. Engolfados en tales preocupaciones, no tenemos tiempo para la filosofía. Y lo peor de todo es que si tenemos la suerte de conseguir que nos quede algún tiempo libre para dedicarlo a algún tipo de investigación, el cuerpo nos interrumpe constantemente en nuestras investigaciones, molestándonos con inoportunas distracciones, impidiendo que obtengamos una clara visión de la verdad. Realmente debemos tener bien claro que si hemos de conseguir un conocimiento exacto de cualquier cosa, debemos liberarnos del cuerpo y contemplar las cosas sólo con el alma."
"Nuestra filosofía es celeste y no terrestre. Sólo podremos acceder a ella con pureza de corazón"
lunes, 20 de enero de 2020
El Desprecio del cuerpo en Platón
A continuación, una cita del filósofo donde da su punto de vista en relación con el cuerpo, entendido como un obstáculo para obtener el conocimiento. La cita está extraída del Fedón.